¿Qué pueden esperar los clientes de una empresa como Iberdrola?

Ahora que el precio de la luz parece subir igual que la espuma del champán, conviene recordar que la Comisión Nacional de la Energía ha puesto a disposición de los consumidores una página web (http://www.comparador.cne.es/comparador/index.cfm?js=1&e=N) que permite comparar ofertas de electricidad y gas. Es, sin duda, una herramienta muy útil en estos tiempos de ahorro, y seguro que a más de uno le sorprenderá comprobar que, sin cambiar de proveedor, la factura le resultará menos dolorosa (aunque probablemente le costará lo mismo entenderla).

Lo cierto es que no corren buenos tiempos para las compañías del sector. Las tres más grandes, Gas Natural, Endesa e Iberdrola, tienen abiertos frentes con el Ministerio de Industria por culpa del déficit de tarifa, las subvenciones a las renovables y la subida de los recibidos, y demandan un marco regulatorio estable, en línea con el existente en la mayoría de los países de la Unión Europea.

La realidad es que las empresas como Iberdrola nos cobran por dos conceptos: la energía y el sistema por el que ofrece esa energía, conocidos como ‘peajes’, pero resulta curioso saber que el valor de la energía procede de un mercado controlado por las eléctricas, ellas deciden cuánto compran y a cuánto venderlo. Por eso debemos saber que es lo que ofrece Endesa como empresa.

Como siempre, mientras políticos y directivos intercambian pareceres, la vida en los hogares continúa, y lo hace en parte gracias al gas y la luz. Iberdrola distribuye ambos productos por separado y en ofertas conjuntas, y cuenta con 10 millones de clientes en España. La compañía que preside Ignacio Galán intenta ofrecer diferentes planes que se ajusten a las necesidades de los usuarios, como “Energía Día y Noche”, un programa que diferencia entre períodos punta y valle según discriminación horaria o sus servicios dedicados a facilitar la gestión de las comunidades de vecinos y Pymes mediante una cuota fija.

Pero lo cierto es que cuando llega la factura reina la incredulidad y la indefensión, no siempre es fácil comprender la potencia que uno tiene contratado ni entender cómo es posible que a uno lo multen por no tener cierto mecanismo que finalmente resultó que sí tenía. Pero la imagen que Iberdrola intenta proyectar es la de compañía amable, que cuida de las familias y del medio ambiente. Según la compañía eléctrica, casi la mitad de la energía que distribuyó en 2012 procedía de energías renovables y casi un 15 por ciento de la nuclear mientras que del carbón ofreció un 13 por ciento.

Iberdrola presume de etiqueta C en emisiones de CO2 y en residuos radioactivos frente a la doble D que existe de media en España. Responsabilidad corporativa que sin duda los clientes también tienen en cuenta, pero no tanto como una factura comprensible, asequible y sin trampas.

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